Año C • Pentecostés 27 • Propio 29 •

LECTURAS CONTINUAS

Jeremías 23:1-6

El Rey justo

1 «¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan el rebaño de mis praderas!», afirma el Señor. 

2 Por eso, así dice el Señor, el Dios de Israel, a los pastores que apacientan a mi pueblo: «Ustedes han dispersado a mis ovejas; las han expulsado y no se han encargado de ellas. Pues bien, yo me encargaré de castigarlos a ustedes por sus malas acciones —afirma el Señor —. 

3 Al resto de mis ovejas yo mismo las reuniré de todos los países adonde las expulsé; y las haré volver a sus pastos, donde crecerán y se multiplicarán. 

4 Pondré sobre ellas pastores que las pastorearán, y ya no temerán ni se espantarán, ni faltará ninguna de ellas —afirma el Señor —.

5 »Vienen días —afirma el Señor —,
    en que de la simiente de David
    haré surgir un vástago justo;
él reinará con sabiduría en el país,
    y practicará el derecho y la justicia.

6 En esos días Judá será salvada,
    Israel morará seguro.
Y éste es el nombre que se le dará:
    “El Señorsalvación”


Lucas 1:68-79

68 «Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha venido a redimir a su pueblo.
69 Nos envió un poderoso salvador
    en la casa de David su siervo
70 (como lo prometió en el pasado por medio de sus santos profetas),
71 para librarnos de nuestros enemigos
    y del poder de todos los que nos aborrecen;
72 para mostrar misericordia a nuestros padres
    al acordarse de su santo pacto.
73     Así lo juró a Abraham nuestro padre:
74 nos concedió que fuéramos libres del temor,
    al rescatarnos del poder de nuestros enemigos,
para que le sirviéramos

75 con santidad y justicia,

    viviendo en su presencia todos nuestros días.
76 Y tú, hijito mío, serás llamado profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor para prepararle el camino.
77 Darás a conocer a su pueblo la salvación
    mediante el perdón de sus pecados,
78 gracias a la entrañable misericordia de nuestro Dios.
    Así nos visitará desde el cielo el sol naciente,
79 para dar luz a los que viven en tinieblas,
    en la más terrible oscuridad,
para guiar nuestros pasos por la senda de la paz.»


Colosenses 1:11-20

11 y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, 

12 dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. 

13 Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 

14 en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

La supremacía de Cristo

15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, 

16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. 

17 Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. 

18 Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. 

19 Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud

20 y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.


Lucas 23:33-43

33 Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.

34 —Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

35 La gente, por su parte, se quedó allí observando, y aun los gobernantes estaban burlándose de él.

—Salvó a otros —decían—; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el Escogido.

36 También los soldados se acercaron para burlarse de él. Le ofrecieron vinagre 37 y le dijeron:

—Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

38 Resulta que había sobre él un letrero, que decía: «Éste es el Rey de los judíos.»

39 Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo:

—¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

40 Pero el otro criminal lo reprendió:

—¿Ni siquiera temor de Dios tienes, aunque sufres la misma condena? 41 En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos; éste, en cambio, no ha hecho nada malo.

42 Luego dijo:

—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

43 —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso —le contestó Jesús.

 

LECTURAS COMPLEMENTARIAS

Jeremías 23:1-6

El Rey justo

1 «¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan el rebaño de mis praderas!», afirma el Señor. 

2 Por eso, así dice el Señor, el Dios de Israel, a los pastores que apacientan a mi pueblo: «Ustedes han dispersado a mis ovejas; las han expulsado y no se han encargado de ellas. Pues bien, yo me encargaré de castigarlos a ustedes por sus malas acciones —afirma el Señor —. 

3 Al resto de mis ovejas yo mismo las reuniré de todos los países adonde las expulsé; y las haré volver a sus pastos, donde crecerán y se multiplicarán. 

4 Pondré sobre ellas pastores que las pastorearán, y ya no temerán ni se espantarán, ni faltará ninguna de ellas —afirma el Señor —.

5 »Vienen días —afirma el Señor —,
    en que de la simiente de David
    haré surgir un vástago justo;
él reinará con sabiduría en el país,
    y practicará el derecho y la justicia.

6 En esos días Judá será salvada,
    Israel morará seguro.
Y éste es el nombre que se le dará:
    “El Señorsalvación”


Salmos 46

Al director musical. De los hijos de Coré. Canción según alamot.

1 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
    nuestra ayuda segura en momentos de angustia.
2 Por eso, no temeremos
    aunque se desmorone la tierra
    y las montañas se hundan en el fondo del mar;
3 aunque rujan y se encrespen sus aguas,
    y ante su furia retiemblen los montes.

4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,
    la santa habitación del Altísimo.
5 Dios está en ella, la ciudad no caerá;
    al rayar el alba Dios le brindará su ayuda.
6 Se agitan las naciones, se tambalean los reinos;
    Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba.

7 El SeñorTodopoderoso está con nosotros;
    nuestro refugio es el Dios de Jacob.

8 Vengan y vean los portentos del Señor;
    él ha traído desolación sobre la tierra.
9 Ha puesto fin a las guerras
    en todos los confines de la tierra;
ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas,
    ha arrojado los carros al fuego.
10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.
    ¡Yo seré exaltado entre las naciones!
    ¡Yo seré enaltecido en la tierra!»

11 El Señor Todopoderoso está con nosotros;
    nuestro refugio es el Dios de Jacob.


Colosenses 1:11-20

11 y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, 

12 dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. 

13 Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 

14 en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

La supremacía de Cristo

15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, 

16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. 

17 Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. 

18 Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. 

19 Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud 

20 y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.


Lucas 23:33-43

33 Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.

34 —Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

35 La gente, por su parte, se quedó allí observando, y aun los gobernantes estaban burlándose de él.

—Salvó a otros —decían—; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el Escogido.

36 También los soldados se acercaron para burlarse de él. Le ofrecieron vinagre 37 y le dijeron:

—Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

38 Resulta que había sobre él un letrero, que decía: «Éste es el Rey de los judíos.»

39 Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo:

—¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

40 Pero el otro criminal lo reprendió:

—¿Ni siquiera temor de Dios tienes, aunque sufres la misma condena? 41 En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos; éste, en cambio, no ha hecho nada malo.

42 Luego dijo:

—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

43 —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso —le contestó Jesús.