Año A. Epifanía 7. Séptimo Domingo Después de Epifanía.

Levítico 9:1-2, 9-18

Los sacerdotes inician su ministerio

 

1 Al octavo día Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. 

2 A Aarón le dijo: «Toma un becerro para el sacrificio expiatorio y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y preséntaselos al Señor.

9 Sus hijos le llevaron la sangre, y él mojó el dedo en la sangre y la untó en los cuernos del altar, derramando luego la sangre al pie del altar. 

10 Luego quemó en el altar la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado del animal sacrificado, tal como el Señor se lo había mandado a Moisés. 

11 La carne y la piel las quemó fuera del campamento.

12 Después Aarón degolló la víctima del holocausto. Sus hijos le llevaron la sangre, y él la derramó alrededor del altar. 

13 También le fueron pasando los trozos del animal y la cabeza, y él lo quemó todo en el altar. 

14 Lavó los intestinos y las patas, y luego quemó todo esto en el altar, junto con el holocausto.

15 Entonces Aarón presentó la ofrenda del pueblo, es decir, el macho cabrío del sacrificio expiatorio. Lo tomó y lo degolló, ofreciéndolo como sacrificio expiatorio, como hizo con el primero.

16 Luego presentó la víctima del holocausto, la cual sacrificó en la forma prescrita. 

17 También presentó la ofrenda de cereal, y tomando un puñado lo quemó en el altar, además del holocausto de la mañana.

18 Después degolló el toro y el carnero como sacrificio de comunión por el pueblo. Sus hijos le llevaron la sangre, y él la derramó alrededor del altar.

 

Salmos 119:33-40

 

33 Enséñame, Señor, a seguir tus decretos,
    y los cumpliré hasta el fin.

34 Dame entendimiento para seguir tu ley,
    y la cumpliré de todo corazón.

35 Dirígeme por la senda de tus mandamientos,
    porque en ella encuentro mi solaz.

36 Inclina mi corazón hacia tus estatutos
    y no hacia las ganancias desmedidas.

37 Aparta mi vista de cosas vanas,
    dame vida conforme a tu palabra.

38 Confirma tu promesa a este siervo,
    como lo has hecho con los que te temen.

39 Líbrame del oprobio que me aterra,
    porque tus juicios son buenos.

40 ¡Yo amo tus preceptos!
    ¡Dame vida conforme a tu justicia!

 

1 Corintios 3:10-11, 16-23

 

10 Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como maestro constructor, eché los cimientos, y otro construye sobre ellos. Pero cada uno tenga cuidado de cómo construye, 

11 porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo.

16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 

17 Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

18 Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio según las normas de esta época, hágase ignorante para así llegar a ser sabio. 

19 Porque a los ojos de Dios la sabiduría de este mundo es locura. Como está escrito: «Él atrapa a los sabios en su propia astucia»;

20 y también dice: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios y sabe que son absurdos».

21 Por lo tanto, ¡que nadie base su orgullo en el hombre! Al fin y al cabo, todo es de ustedes, 

22 ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el universo, o la vida, o la muerte, o lo presente o lo por venir; todo es de ustedes, 

23 y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

 

Mateo 5:38-48

Ojo por ojo

 

38 »Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”.

39 Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 

40 Si alguien te pone pleito para quitarte la camisa, déjale también la capa. 

41 Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. 

42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.

 

El amor a los enemigos

43 »Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. 

44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,

45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. 

46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? 

47 Y, si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? 

48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.