Año A. Epifanía 8. Octavo Domingo Después de Epifanía.

Isaías 49:8-16 (a)

Restauración de Israel

 

8 Así dice el Señor:

«En el momento propicio te respondí,
    y en el día de salvación te ayudé.
Ahora te guardaré, y haré de ti
    un pacto para el pueblo,
para que restaures el país
    y repartas las propiedades asoladas;

9 para que digas a los cautivos:
    “¡Salgan!”,
y a los que viven en tinieblas:
    “¡Están en libertad!”

»Junto a los caminos pastarán
    y en todo cerro árido hallarán pastos.

10 No tendrán hambre ni sed,
    no los abatirá el sol ni el calor,
porque los guiará quien les tiene compasión,
    y los conducirá junto a manantiales de agua.

11 Convertiré en caminos todas mis montañas,
    y construiré mis calzadas.

12 ¡Miren! Ellos vendrán de muy lejos;
    unos desde el norte, otros desde el oeste,
    y aun otros desde la región de Asuán».

13 Ustedes los cielos, ¡griten de alegría!
    Tierra, ¡regocíjate!
    Montañas, ¡prorrumpan en canciones!
Porque el Señor consuela a su pueblo
    y tiene compasión de sus pobres.

14 Pero Sión dijo: «El Señor me ha abandonado;
    el Señor se ha olvidado de mí».

15 «¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho,
    y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara,
    ¡yo no te olvidaré!

16 Grabada te llevo en las palmas de mis manos;

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Salmos 131

Cántico de los peregrinos. De David.

 

1 Señor, mi corazón no es orgulloso,
    ni son altivos mis ojos;
no busco grandezas desmedidas,
    ni proezas que excedan a mis fuerzas.

2 Todo lo contrario:
    he calmado y aquietado mis ansias.
Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre.
    ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!

3 Israel, pon tu esperanza en el Señor
    desde ahora y para siempre.

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1 Corintios 4:1-5

Apóstoles de Cristo

 

1 Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios. 

2 Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza. 

3 Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mí mismo. 

4 Porque aunque la conciencia no me remuerde, no por eso quedo absuelto; el que me juzga es el Señor. 

5 Por lo tanto, no juzguen nada antes de tiempo; esperen hasta que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

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Mateo 6:24-34

 

24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

De nada sirve preocuparse

25 »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? 

26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? 

27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; 

29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. 

30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? 

31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” 

32 Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 

34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.